¿Nos cuidarán los robots?

Oct 30 / Nuria Garro
En un mundo cada vez más impulsado por la tecnología, la pregunta sobre si los robots pueden brindar cuidados a las personas mayores se ha vuelto cada vez más relevante.

A medida que la población envejece y las demandas de cuidados de salud aumentan, la incorporación de la inteligencia artificial y la robótica en el cuidado de personas mayores podría ofrecer soluciones innovadoras
, si bien no parece que en un futuro cercano sea posible sustituir la calidez y cercanía de una mirada, un abrazo o la compañía de una persona.
Ante el aumento significativo de la proporción de personas mayores, nos encontramos con la necesidad de abordar nuevos retos asociados a la atención y el bienestar de este segmento de la sociedad pero, ¿podrán los robots cumplir una función fundamental en la prestación de cuidados de calidad?

Los robots de asistencia son plataformas con habilidades auditivas, visuales, de movimiento e intervención, que colaboran para elevar la calidad de vida del usuario en sus actividades cotidianas. Mejoran la atención del usuario y fomentan sentimientos de independencia y bienestar, al mismo tiempo que reducen la carga y el estrés para el cuidador.

La soledad y el aislamiento social son problemas comunes entre las personas mayores. Los robots sociales, capaces de interactuar, conversar y brindar compañía, pueden ayudar a mitigar estos problemas. Además, los sensores y dispositivos integrados en los robots pueden monitorear constantemente la salud y el bienestar de los usuarios, alertando a los profesionales de la salud en caso de cualquier anomalía.

A pesar de los avances, los robots aún enfrentan limitaciones. La empatía humana, la comprensión emocional y la adaptabilidad a situaciones imprevistas, son áreas en las que los robots pueden quedarse cortos.
Además, las preocupaciones éticas sobre la privacidad y la seguridad deben abordarse de manera cuidadosa para garantizar la aceptación generalizada de la asistencia robótica.

La clave para el éxito de la asistencia robótica en el cuidado de personas mayores radica en la 
complementariedad entre humanos y robots. De este modo, los robots podrían asumir tareas repetitivas y físicamente exigentes, liberando a los cuidadores humanos quienes tendrían la posibilidad de enfocarse de forma más plena en aspectos emocionales y complejos del cuidado.

En conclusión, aunque los robots no pueden reemplazar completamente el toque humano y la empatía, ofrecen un potencial significativo para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. La implementación exitosa requerirá una cuidadosa consideración de los aspectos éticos, así como una colaboración efectiva entre humanos y robots. El cuidado del futuro podría verse influenciado por una simbiosis entre la tecnología y la compasión humana, allanando el camino para un envejecimiento más saludable, atendido y acompañado.